Llegó el año 2018

Por Héctor Alfredo Nuila Ericastilla. La elaboración del presente documento surge de la necesidad de contribuir a la creación de condiciones políticas que propicien el debate responsable y serio en el sentido de que lo que corresponde a concretar en el año 2018 son los planteamientos y reivindicaciones surgidos a partir de la plaza desde el año 2015 hasta la fecha, no se trata de elaborar una ayuda de memoria sobre la base de una lluvia acontecimientos generales, sino al contrario presentar algunas coincidencias en cuanto a contenidos analíticos situacionales presentados ya sea de manera individual y-o colectiva sobre lo que en Guatemala debe cambiarse, pasando desde luego por la presentación de algunos contenidos sobre la situación que durante el período han aparecido, o sea que los mismos ilustren y abonen el camino a recorrer en el desarrollo de las grandes acciones expresadas en las luchas políticas y sociales con sentido histórico y cultural, con conciencia y posición de clase como pueblo explotado y discriminado, así como las luchas reivindicativas de surgimiento reciente que han alimentado y fortalecido la capacidad de convocatoria demostrada en todo el país.

El 1 de noviembre del 2015 en el documento “Punteado Inicial sobre los Resultados electorales del 25 de octubre 2015 presenté en un documento como el presente un intento de caracterización personal del presidente recién electo a quien en síntesis se le tipifica como el cuadro ideal que el poder económico oligárquico – militar, los intereses de la narcoactividad y el crimen organizado, así como los poderes económicos de las transnacionales que saquean al país encabezados por los intereses imperialistas de los USA, estaban urgidos en colocar en la Presidencia de la República.

En esa oportunidad se presentaron algunas similitudes cualitativas entre Jimmy Morales y Jorge Serrano Elías quien en su momento también fue considerado como “cuadro ideal” por las mismas estructuras de poder nacional y transnacional descritas. El común denominador entre ambos se expresa en su obsecuencia y entrega acrítica y servilista a esos intereses, alimentados además por el peso que en la actitud ante la vida de ambos mandatarios tiene el dogmatismo, las rigideces ideológicas y el esquematismo proveniente de la práctica religiosa que se desprende del fundamentalismo religioso propiciado por USA y el poder sionista de los Israelitas.

En el documento descrito también se trataron de identificar las exigencias en cuanto a la preservación y reproducción de los intereses y privilegios de las clases dominantes planteadas al nuevo gobierno a través del Cacif en general y algunas de sus expresiones internas en particular. En ese sentido hay que señalar que de todas las exigencias el gobierno del FCN Nación encabezado por JM la inmensa mayoría las han cumplido a plenitud contrastando con el desprecio mostrado en estos dos años de gobierno por las demandas y reivindicaciones populares planteadas a partir de sus diferentes formas de luchas durante el período con los resultados conocidos.

Las exigencias del Cacif arriba planteadas se sintetizan de la siguientes manera: “ a-apropiación privada de la cultura maya y otras dentro de lo que se denomina el turismo cultural, b- aprobación del paquete de leyes económicas como la de Inversión y Empleo, la ley de Maquilas, el Convenio 175 de la OIT, y otras específicas en materia de exenciones fiscales, el control aduanero, el proteccionismo estatal a las transnacionales en materia minera, petrolera, de energía eléctrica entre otras, c- negación de los derechos de la clase trabajadora en materia salarial, prestaciones y derechos laborales garantizados en el Código del Trabajo vigente, el retiro de la legislación laboral de la figura del “Pacto Colectivo”, d- cancelación del tema del desarrollo rural integral, e- aplicación de mecanismos de presión para la implementación dentro del contexto de las alianzas público privadas se les de vigencia a varios proyectos de infraestructura portuaria e infraestructura vial, sin importarles que todos los negocios de Estado en materia portuaria y otros componentes productivos concretados por el gobierno de OPM se dieran sobre la base del soborno y otras formas propias de corrupción, e- ejecución de una agenda de debilitamiento económico y financiero del Estado a partir de exenciones y privilegios en materia de tributación en favor principalmente del empresariado vinculado a maquilas, agro exportación, turismo y otros”.

Además de lo anotado se tienen motivaciones que surgen a partir de la crisis nacional que se vislumbra como irreversible si el pueblo de Guatemala lo permite, situación que de acuerdo a nuestro desarrollo histórico resulta ser impensable, pues si algo se mantiene incólume dentro de las tradiciones populares históricamente determinadas se centra en las tradiciones de lucha desarrolladas en sus diferentes épocas, formas, contenidos y planteamientos, y dentro de éstas la capacidad de generar diferentes formas y expresiones de organización en defensa de los intereses nacionales.

La situación actual

La crisis actual y sobre todo su agudización tienen como punto de partida la pérdida de perspectiva de JM, la cual se desencadena a partir del conflicto de intereses que le generan los casos familiares que se ventilan en los tribunales de justicia. La pérdida de perspectiva llega a tal extremo que el presidente de la república da la impresión que perdió la dimensión de sus responsabilidades con Guatemala en su calidad de jefe de Estado al involucrarse personalmente a partir del tráfico de influencias a favor de la recuperación y fortalecimiento del sistema de impunidad garantizando así la perpetuidad de la corrupción como uno de los pilares fundamentales para el ejercicio del poder en Guatemala, este hecho tiene como resultados prácticos la serie de iniciativas políticas presentadas en el seno de las Naciones Unidas en contra de la CICIG a partir del mes de Julio del presente año con los contenidos, dinámicas y resultados conocidos a nivel nacional e internacional.

Lo señalado en el párrafo anterior podría explicarse inicialmente a partir de las debilidades ideológicas y políticas del presidente y sus equipos de gobierno en diferentes frentes y niveles, sin embargo esa explicación podría llevarnos al simplismo si se deja solo en eso, al contrario los acontecimientos posteriores demuestran que además de las debilidades ideológicas y políticas, el involucramiento del presidente en actos de corrupción (que están por demostrase) no dejan de ser componentes esenciales que determinan su conducta y desempeño en esa materia. Esta situación aún no establecida en sus características esenciales, así como su magnitud y alcances de cara a los intereses de la nación, según los acontecimientos posteriores el presidente podría estar involucrado en otros hechos de corrupción como los de la Municipalidad capitalina principalmente según lo publicado a nivel mediático.

El comportamiento vacilante y contradictorio del presidente de la república y sus equipos de trabajo más cercanos en todos estos días dan la impresión de que las mismas obedecen a que no son capaces de esconder y-o disimular la complicidad política ejecutada de manera consciente, racional y voluntaria por JM y su gobierno en el apoyo y obsecuencia irracional con las instrucciones que les giran los gobiernos de USA e Israel principalmente en el desempeño que tuvo la cancillería guatemalteca en la votación a favor del imperialismo y el sionismo en el caso del traslado de las embajadas de Tel-Aviv a Jerusalén. Si lo anotado resultara ser cierto, la irreversibilidad de la crisis merece ser abordada por el movimiento social y popular, así como por las fuerzas democráticas, progresistas y revolucionarias para darle el tratamiento correspondiente a los extremos anotados en éste párrafo.

Los acontecimientos posteriores ocurridos a mediados de septiembre del año que termina, los cuales envuelven también a 107 diputados y diputadas, así como de alguna manera pasan rosando al organismo judicial. Estos hechos colocan al Estado guatemalteco dentro de un proceso de deslegitimidad y el desgaste profundo ante la ciudadanía guatemalteca, colocando al país en una situación de vulnerabilidad política y diplomática dentro del concierto de las naciones jamás visto en la historia de la diplomacia guatemalteca.

El Estado en su conjunto aparentemente solventa su situación a partir de las intervenciones de los aparatos represivos del Estado en contra de las grandes movilizaciones que concretó el pueblo guatemalteco, en donde los grandes ausentes fueron los grupos de poder económicos, los grupos políticos aglutinados en los partidos políticos que se originan desde Julio de 1954 y otros funcionarios y allegados al gobierno aprovechando la oportunidad de acceso al enriquecimiento ilícito que la coyuntura les permite. El respaldo ambiguo y solapado de la administración Trump a través de su embajada, así como los respaldos correspondientes en diferentes espacios de los gobiernos de Taiwán e Israel (países que en la época de la contrainsurgencia fueron asesores de los aparatos represivos del Estado principalmente en la obtención de información sobre la base de la tortura, la guerra psicológica y la guerra política) le han servido a la gestión gubernamental de JM como salvavidas en esta crisis, hecho que de alguna manera podría explicar las torpezas que acompañan a la gestión diplomática del gobierno de Guatemala en los últimos acontecimientos mundiales.

El poder económico nacional y transnacional cierran filas alrededor del gobierno en un vago intento de rescatar el modelo económico neoliberal, el cual está colapsado, agotado y sin perspectiva pues como ya se ha señalado hasta la saciedad este modelo es el único responsable de la situación económica del país, pues no solo nunca impulsó su desarrollo, sino que en lo fundamental lo sumió en la situación de pobreza y pobreza extrema que hoy se vive y se sufre. Como tabla de salvación le ofrecen el respaldo político a partir de la realización de un diálogo nacional de carácter clasista pues su conducción la controlan los poderes económicos nacionales y transnacionales, además este diálogo de sordos por su naturaleza es ilegítimo, impopular, anti democrático y sin ninguna representatividad real de los cuatro pueblos que integran la nación guatemalteca. El montaje y ejecución de este diálogo se lo han designado al Consejo Económico Social (CES) el cual es una institución público-privada al servicio de las clases dominantes de manera integral y profunda el cual mostró su alineamiento pleno al sistema represivo imperante en Guatemala en sus posiciones políticas a favor del Genocidio y otras posiciones políticas al servicio del poder económico descrito.

Riesgos implícitos en la crisis

El mayor riesgo político de la actual crisis se centra en que de momento no se vislumbra una salida a la misma en donde el gran ganador sea el pueblo de Guatemala el cual ha sido identificado y caracterizado en las líneas iniciales de este documento. Además en términos de orden práctico las diferentes expresiones organizadas de la sociedad deben exigirle al gobierno de JM las explicaciones profundas, veraces y coherentes sobre los compromisos que su gobierno tiene con los gobiernos de USA e Israel de cara al alineamiento político con las diferentes iniciativas expansionistas, intervencionistas e injerencistas principalmente en contra de los pueblos árabes como se da el caso del interés obcecado de Trump y los israelitas de cara a iniciar un conflicto político y militar en contra del Pueblo Iraní o sea a la República Islámica de Irán. Estos extremos han sido ya tratados por varios medios de prensa escritos.

Además de lo señalado JM debe presentar en su segundo informe de gobierno la profundidad y alcances del comprometimiento de elementos de su gobierno que han sido descubiertos en casos de corrupción, así como la consignación de los mismos ante el MP. Esto se señala pues para solventar la crisis es indispensable que el gobierno central le dé garantías comprobables al pueblo de Guatemala sobre el manejo transparente de la gestión pública.

Dentro de los riesgos inherentes a la crisis fundamentalmente se encuentra el hecho de que todo sistema al sentirse en situación de riesgo se aferra y se cierra en sus principios, planteamientos, posiciones, y ante todo a los métodos de trabajo más retrógrados y criminales que pudo haber generado como lo sería para el caso guatemalteco la reedición de la Represión como Política de Estado en tiempos de paz con el pleno respaldo de USA, Taiwán e Israel, sustentados en los instrumentos jurídicos criminales y antipopulares como la Iniciativa de Ley contra el Terrorismo que se encuentra en su propio proceso legislativo en el Congreso de la República, así como los intentos legislativos de reformas a la ley de reconciliación nacional para garantizar la impunidad en materia de Derechos Humanos al anular de la legislación guatemalteca los crimines de lesa humanidad. En ese sentido hay que tener presente que lo que hay que abolir es la Ley de Orden Público elaborada por exiliados cubanos contrarrevolucionarios por encargo del Presidente  General Miguel Idígoras Fuentes la cual fue aprobada a principios de los años sesenta.

Las luchas populares

Las luchas populares deben profundizarse, desarrollarse y proyectarse hasta dar los saltos cualitativos necesarios para cambiar la situación. Para el efecto es indispensable que se supere la fragmentación existente a partir de la toma de conciencia de la identidad y dignidad nacional establecida en los Acuerdo Sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas, el Acuerdo sobre Aspectos Socioeconómicos y Situación Agraria y el Acuerdo sobre el Fortalecimiento del Poder Civil y la Función del Ejército en una Sociedad Democrática, esto quiere decir que las luchas del pueblo deben sustentase en la agenda de la paz como instrumento de lucha para los cambios profundos en la Nación y el Estado y sobre todo como instrumento cohesionador de la conciencia nacional.

Sobre esa base los partidos de la izquierda principalmente son los que deben dar el ejemplo de la superación de sus diferencias originadas en los intereses político partidistas, para luego ser los garantes de la unidad de las fuerzas populares democráticas, progresistas y revolucionarias que históricamente hicieron posible la concreción de la firma de la Paz Firme y Duradera el 29 de diciembre de 1996.

Sobre esa base la izquierda partidista de manera conjunta con el movimiento social y popular está obligada ante la historia a hacer un alto en el camino que le permita analizar a fondo la situación, y de manera crítica y autocrítica diseñar y aplicar las estrategias para superar la situación que se tiene en estos momentos. Dentro de las estrategias partidistas deben establecerse y desarrollarse con la priorización correspondiente, aquellas que le permitan superar los grados de aislamiento que se tienen con el movimiento social y popular en general.

 

Hector Nuila, integrante del Comité Político de URNG

Guatemala 31 de diciembre de 2017.

 

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