Belice 2017: La huella colonial está vigente

 

Héctor Alfredo Nuila Ericastilla* El tema de “Belice” nuevamente cobra vigencia en la vida política nacional centrando la atención en la consulta popular pactada bilateralmente entre Guatemala y Belice para que la Corte Internacional de Justicia conozca y resuelva sobre el llamado “diferendo con Belice” en donde el Estado guatemalteco plantea algunas reivindicaciones territoriales focalizadas principalmente en el hecho de contar con una salida al mar caribe para ampliar y fortalecer los intereses y los privilegios históricos de las clases dominantes nacionales y transnacionales, los cuales les garantizan mejores condiciones para las exportaciones del petróleo explotado exclusivamente por éstas empresas desde 1955, así como otros productos comprendidos dentro de los secretos de Estado en materia de la explotación de otros productos como el Gas Natural según comentarios que circulan en el medio político, también hay intereses de las transnacionales mineras principalmente las canadienses que operan en Alta Verapaz e Izabal, a ellos se suman los intereses empresariales para el “fomento y desarrollo del turismo” el cual los capitalistas guatemaltecos lo consideran promisorio para mencionar algunos y la ampliación de la frontera agrícola para la ganadería y otros productos, para el efecto según publicaciones de prensa el Estado guatemalteco pretende apropiarse al menos de la mitad de lo que hoy es “Belice”.

 

El Estado guatemalteco haciendo gala de su desprecio e indiferencia acumulada a lo largo de la historia sobre esta materia, al menos durante el 90% del tiempo del siglo pasado (el 10% restante le corresponde a los años 44-54) y el 100% de lo que va de este siglo ha utilizado el tema de “Belice” como un instrumento de divercionismo y manipulación política, en ese sentido hay que recordar que en muchos momentos de crisis sociales y políticas el Ejército de Guatemala montaba “zafarranchos de combate” a lo largo de la frontera con “Belice” ya sea para conseguir objetivos meramente políticos, o bien para la creación de condiciones políticas para resolver hasta “problemas logísticos” como la compra a gran escala de armamento y otros recursos meramente militares a Israel en 1975, el cual fue utilizado en la guerra contra el pueblo.

 

En estos momentos de nuestra coyuntura política  el surgimiento abrupto de la temática que nos ocupa es altamente sospechosa, en el sentido de que puede ser otra de las maniobras diversionistas del gobierno de Jimmy Morales para la neutralización y manipulación política a gran escala de la población en general para encubrir algún problema serio en el seno del Estado y la nación, o bien se trata de implementar gradualmente otro sucio negocio en donde salgan con grandes beneficios las clases dominantes nacionales clásicas, las transnacionales y sus aliados recientes como la narcoactividad, el crimen organizado y los “nuevos ricos” producto de los altos niveles de perfeccionamiento y desarrollo alcanzados por la práctica incontenible de la corrupción “púbico-privada”.

 

La temática sobre “Belice” ha generado en algunos círculos y espacios académicos principalmente el debate sobre esta situación, producto del mismo instituciones como la Universidad Rafael Landívar han presentado en Plaza Pública estudios sobre la realidad que al igual que la población en general del resto del país vive el campesinado que radica en el Petén, en donde se resaltan entre otros aspectos la reproducción permanente y en pleno desarrollo de la situación de pobreza y pobreza extrema, el abandono y desprecio institucional que como constante histórica mantiene el Estado guatemalteco al campesinado petenero en particular y la reproducción permanente de ser mano de obra barata para los grandes latifundistas que se han apropiado del El Petén.

 

Sobre esa base, siempre con el afán de contribuir al debate principalmente sobre la situación nacional se presentan algunos contenidos de tipo histórico, político y social como componentes esenciales del tema que nos ocupa.

 

La historia a partir de la colonia

 

En la época colonial las coronas colonialistas de España y la Gran Bretaña pactan un sucio negocio, en el cual  la corona española dispone de un territorio robado al pueblo maya  a partir de la imposición militar  denominada “conquista”, el cual le entrega a la corona británica el usufructo vitalicio que termina formalmente en 1981 con la independencia de lo que se conoce con el nombre de “Belice”, el negocio consistió en que los piratas ingleses podían saquear con plena impunidad las riquezas madereras y otros recursos naturales del territorio, así como el hecho de mantener en el mismo  campos de concentración  de esclavos y esclavas traídos desde el continente africano para la venta y comercialización posterior a quienes les compraran.

 

Este hecho tiene como punto de partida la serie de atropellos cometidos por el virreinato español con sede en México consistente en el reparto discrecional del territorio del “Pueblo Maya” entre sus altos jefes militares para mantener la cohesión necesaria en el seno del ejército invasor. El territorio en referencia conocido en estos tiempos como “Meso América” abarcaba desde Guajaca hasta al menos el 80 % de lo que hoy tiene el nombre de Honduras en donde obviamente está incluido el territorio beliceño.

 

Lo descrito en el párrafo previo se incluye dentro del contenido de este documento para que quien lo lea remoce su memoria histórica en cuanto al desmembramiento, destrucción, apropiación, usufructo y explotación inmisericorde de la tierra, el territorio y la población de origen Maya para el usufructo pleno de jefes militares, encomenderos y otros intermediarios del saqueo colonialista para así amasar las inmensas riquezas que el colonizador en general acumuló a partir del saqueo de la tierra y el territorio efectuado durante los siglos que duró el régimen colonial, y que contras modalidades sigue vigente.

 

En otro orden de ideas, además de lo señalado, es necesario anotar que dentro de las dinámicas propias del desarrollo histórico de los pueblos se generan procesos espontáneos que establecen relaciones de carácter subjetivo profundamente dinámicas entre  el espacio territorial y la población, creándose así una unidad dialéctica entre sí, en la cual interactúan elementos histórico sociales como la identidad y la cultura, el ser y el deber ser entre los pueblos y el entorno natural constituido por la tierra y el territorio,  generando a su vez elementos subjetivos en la conciencia histórica de los pueblos que se expresan silenciosamente a partir  de un sentido de “pertenencia y correspondencia recíproca entre tierra-territorio-población”, esto explicaría en parte el por qué los pueblos hacen caso omiso de las fronteras formales , arbitrarias y por lo tanto artificiales que se han impuesto a partir del colonialismo europeo desde hace más de cinco siglos (se cita como ejemplo los desplazamientos permanentes de beliceños y guatemaltecos dentro de ambos territorios). La situación descrita explica por qué ante la pobreza y la pobreza extrema, para garantizar la sobrevivencia no hay frontera que valga (aunque ésta esté amurallada). Sobre esa base esta parte de la realidad debe ser motivo de estudios profundos de parte de las autoridades indígenas, las y los académicos especializados en la materia, las y los actores políticos y sociales interesados en la temática entre otros.

 

Las complejidades anotadas pueden contribuir a la creación de condiciones políticas para la salida a la situación que se vive en relación a la “huella colonial” alrededor del “caso beliceño”.

 

Diferencias cualitativas entre las realidades de Guatemala y Belice hoy

 

El desarrollo histórico de los pueblos es desigual y combinado, por lo tanto de manera obligada como producto del mismo deben existir las diferencias cualitativas que en cada pueblo a lo largo del tiempo marcan las diferencias que entre ellos existen. Para los efectos del contenido de este documento es necesario identificar algunas diferencias en el orden económico, social, político y cultural, las cuales según sus propias dinámicas determinan de manera cualitativa las características propias de las mismas. Sobre esa base se presentan algunas diferencias que pueden contribuir al mejor esclarecimiento de la situación así:

 

 

  1. El régimen de propiedad de la tierra en Guatemala es muy diferente al existente en Belice. Se señala esta diferenciación pues las raíces coloniales con componentes feudales de la apropiación privada de la tierra, el territorio y la población aún existen y siguen vigentes en Guatemala con sus características y dinámicas propias a partir del modelo absolutista que se desprende “del derecho a la propiedad privada” el cual está por encima del “derecho a la vida”. En Belice que recién se recupera del colonialismo británico, a partir del desarrollo del modelo capitalista de Inglaterra sustentado y regido en parte en el “Estado de Bienestar” tanto a nivel estructural como a nivel supra estructural, el régimen de la propiedad de la tierra tiene otro sustento teórico pues dentro de ese modelo de Estado se reconoce “la función social de la propiedad”, además tienen otras concepciones del desarrollo urbano y rural y ante todo la superación de las formas atrasadas, inhumanas y despiadadas de la explotación (lo señalado no debe entenderse que en la Gran Bretaña y sus excolonias no existe ni se reproduce la explotación capitalista) “del hombre por el hombre” existentes en Guatemala en donde el “RACISMO ARCAICO” es el elemento ideológico principal que le da sustento y vigencia a la sobre explotación del pueblo, la discriminación racista y la opresión cultural, en Belice se darán estas situaciones con otras características, drasticidad, intensidad y consecuencias.

 

  1. El modelo económico vigente en Guatemala no ha querido y por lo tanto no ha sido capaz de impulsar y hacer realidad el “desarrollo de las fuerzas productivas” principalmente en lo referente al desarrollo pleno de la fuerza del trabajo quien genera, desarrolla y reproduce con su trabajo la acumulación desproporcionada de los dueños absolutos de la riqueza socialmente generada. En ese sentido la clase trabajadora guatemalteca está en una desventaja muy grande ante las y los trabajadores de la región centroamericana incluyendo “Belice”. Para el caso beliceño aún bajo el poder colonial británico el modelo económico capitalista para mantener y garantizar su reproducción, el sistema ha mantenido como política de Estado “el desarrollo, profesionalización, tecnificación y especialización de su fuerza de trabajo como componente esencial de sus fuerzas productivas”. La población beliceña a pesar de sufrir y sobre vivir el colonialismo británico hasta finales del siglo pasado, en alguna medida se ha beneficiado de las políticas de desarrollo del modelo económico de Inglaterra, esta situación si coloca en una situación de desventaja desproporcionada a la población guatemalteca que lucha por sobrevivir desprotegida y abandonada por el Estado y extorsionada como fuerza de trabajo barata por las clases guatemaltecas ante la beliceña, la cual por mal que esté, su situación es cualitativamente superior, pues sus potencialidades y capacidades alcanzadas la colocan en una situación de mayor ventaja sobre la que pueda tener la guatemalteca.

 

  1. Sobre esa base el flujo migratorio de la población campesina petenera motivada y desencadenada por la búsqueda de la sobrevivencia negada en Guatemala se explica por sí solo. Esta situación según la prensa beliceña no genera la conflictividad que sus homólogos guatemaltecos publican, sino la conflictividad tiene otros puntos de partida relacionados con el deterioro ambiental a partir del flujo migratorio existente, el cual es impulsado por la narcoactividad que opera impunemente en Guatemala, así como por la acción de los depredadores de las riquezas madereras, y otras generadas por los contrabandistas guatemaltecos.

 

La colonización del Petén.

 

En el decenio comprendido entre 1944 y 1954 los gobiernos revolucionarios de Arévalo y Arbenz impulsaron una serie de políticas para “la recuperación de Belice”, una de ellas se centró en crear en el Petén modelos integrales de desarrollo como muestra al pueblo beliceño de lo que Guatemala les ofrecía al incorporarse ellos formalmente a la nación guatemalteca. Para el efecto crearon las “Colonias Agrícolas” como modelos de desarrollo integral y democrático, en ese sentido hay que señalar que lo que hoy son los municipios de Poptún, Sayaxché y Melchor de Mencos inicialmente se constituyen como los proyectos principales de las políticas señaladas.

 

Al caer la revolución en 1954 la contrarrevolución oligárquica e imperialista se dedica a destruir todo lo que la revolución había impulsado, empezando por revertir a la “REFORMA AGRARIA” a partir de la ejecución de la contrarreforma agraria la cual consistió en la expropiación a la población campesina de las tierras adjudicadas por el Departamento Agrario Nacional, para luego devolvérselas a sus “antiguos dueños” empezando con la devolución de las tierras expropiadas a las compañías fruteras norteamericanas (United Fruit Company) de las cuales el principal accionista era el Secretario de Estado del Gobierno de los Estados Unidos de América. La continuidad de esta contrarreforma abarcó a la mayor parte del campesinado de la costa sur desde la frontera con México hasta la frontera con El Salvador, así como otras latitudes del país, “dando origen de manera masiva al surgimiento del campesinado sin tierra”.

 

 

El Petén siempre fue considerado como la ¿tierra prometida y promisoria?, es por eso que todo su territorio fue objeto de las ambiciones y la codicia de grupos de poder oligárquicos, militares, académicos, tecnócratas y burócratas enquistados en la administración pública de diferentes gobiernos. A inicios de los años 60 del siglo pasado durante el gobierno del Gral. Miguel Idígoras Fuentes se implementa  la llamada “Colonización del Petén”, la cual tenía dos componentes esenciales, uno de ellos se centraba en la entrega de tierras (como mínimo cada parcela medía 10 caballerías) a quienes fueran afines a su gobierno, así como a una buena parte de “exiliados cubanos contrarrevolucionarios” que se enquistaron en ese gobierno y que se dedicaron principalmente a la depredación y explotación maderera.

 

El segundo componente se centró en la creación de condiciones para la conformación de asentamientos humanos para así contar con una  reserva de mano de obra barata para el servicio de jefes militares, políticos civiles y otros ya identificados al servicio del régimen, concebida y ejecutada dentro de las relaciones de producción semi feudales existentes en el país, para el efecto crearon la institucionalidad semiautónoma denominada “Empresa de Fomento y Desarrollo del Petén FYDEP” a cargo de un oficial superior del ejército. Este personaje gozó de plenos poderes otorgados por el ejecutivo para disponer a plenitud de todo el departamento.

 

La llamada “colonización del Petén” consistió en el traslado masivo de familias y comunidades campesinas despojadas de sus tierras por la contrarrevolución, las cuales fueron ubicadas en asentamientos “humanos” (con características similares a cualquier campo de concentración de poblaciones) a lo largo de las carreteras principales y las riberas de los ríos Pasión, Usumacinta y otros, creando para el efecto los primeros asentamientos campesinos a quienes se les negó siempre la titulación correspondiente de la “TIERRA PROMETIDA”, obligándolos a sobre vivir a expensas de una economía de subsistencia. El destino de toda esta población era el de servir y desempeñarse como la gran “reserva de mano de obra barata al servicio de los nuevos terratenientes latifundistas”.

 

El traslado masivo de este conglomerado humano se ejecutó bajo las dinámicas sociales y políticas de carácter clasista y racista impuestas en el país desde hace cinco siglos. El tratamiento recibido por el campesinado trasladado (que no se interprete que hay exageraciones) tuvo una semejanza absoluta con el traslado de semovientes en camiones que se realizan hoy en día de manera cotidiana desde los potreros de origen hasta los rastros en donde serán sacrificados posteriormente. Los extremos y los atropellos criminales cometidos principalmente por el FYDEP históricamente se corresponden con lo que hoy se conoce como crimines de lesa humanidad. A manera de ejemplo: “cuando uno de los convoyes pasó por Poptún habían tres señoras embarazadas con signos y síntomas de inicio del trapajo de parto, a estas señoras fue imposible brindarles la atención correspondiente en el hospitalito de la localidad pues las autoridades del FYFEP no lo permitieron, las señoras  se vieron obligadas a continuar el viaje quienes ya sobre las aguas del rio La Pasión en jurisdicción de Sayaxché tuvieron su parto dentro de la lancha que las transportaba, dos de ellas y los recién nacidos fallecieron por complicaciones del parto las cuales se debieron a la falta de atención, la tercera de ellas tuvo su parto sin complicaciones y es posible que haya llegado a su destino”.

 

En lo personal sobre esta temática tengo experiencias vivas adquiridas en el tiempo que trabajé como director del Hospitalito de Poptún del 1 de Noviembre de 1968 al 31 de Enero de 1971. El desempeño de este cargo me permitió vivir y acompañar de cerca el proceso de colonización en coordinación con el trabajo pastoral de la Parroquia de Poptún y otras similares dentro del departamento bajo la autoridad del Instituto de Misiones de Burgos España, las vivencias y experiencias las sintetizo en  un poema que escribí en esos tiempos y en esas circunstancias, el cual adjunto a manera de ilustración de la magnitud y alcances de la dramática, inhumana y despiadada situación vivida por el campesinado trasladado.

 

Voy y vengo

Nací en los cortes de algodón, me voy para tierra fría

También nací en los cortes de café,  y me voy para tierra fría

Nací en medio de la zafra del azúcar, y me voy para tierra fría

Las avionetas de los algodoneros me bañan y me intoxican  con DDT y así me voy para tierra fría.

En los cortes de algodón, de café y de caña de azúcar me desnutrí y así me fui y regresé a la tierra fría.

En la tierra fría sobrevivo en el minifundio, no hay comida, no hay dinero, apenas hay covachas, la tierra no alcanza ya se acabó, el doctor no llega.

A la familia nos llevan para El Petén

En El Petén nos ofrecen tierra

En El Petén trabajamos un pedazo de tierra, sembramos y producimos.

En El Petén nos quitaron la tierra y se las dieron a  militares, a cuelludos del gobierno, a las petroleras, a los ganaderos, a los mismos ricos

En El Petén nos obligaron a trabajar muy barato para hacer ricos a los mismos y a otros

En El Petén para nosotros se vuelve a acabar la tierra.

¡Hay dios¡ si ya se acabó El Peten

O me voy para México, o me vengo de regreso para la tierra fría. FIN

 

Además del proyecto de colonización someramente descrito, de manera simultánea a partir del año de 1955 se da inicio a la exploración, explotación y exportación petrolera en el Petén, estas acciones se focalizan principalmente en la zona de lo que hoy se conoce como la “Biósfera Maya”, la cual es área protegida y en ella conviven de alguna manera las petroleras, la narcoactividad y lo que queda de población campesina, los cuales algunos llegaron a esa tierras hace más o menos 50 años, otros serán sus descendientes y habrán algunas familias que hayan llegado recientemente.

 

La exploración, explotación y exportación petrolera ha sido constante desde 1955 a 2017, durante todo ese período las empresas petroleras, el Estado guatemalteco y las clases dominantes han mantenido el discurso que el proyecto en referencia es improductivo, que el petróleo producido es de mala calidad, que no genera ganancias, y que su mercadeo produce déficits en lugar de ganancias, los supuestos beneficios económicos y de desarrollo para el país han sido parte del “secreto de Estado” sobre esta maeria. Sobre lo señalado cabe una pregunta que la población guatemalteca debe hacerse ¿entonces porque siguen las petroleras eminentemente capitalistas insistiendo en continuar operando en el país si durante 62 años de trabajar en el país solamente han tenido pérdidas?, la respuesta la tiene que dar el Estado, por lo tanto la exigencia a la misma debe convertirse en una reivindicación política, o sea una bandera de lucha de toda la población guatemalteca.

 

En éste siglo principalmente en los años 2009 y 2010 a partir de la imposición de los mega proyectos como “el IV Balam”, con el respaldo y responsabilidad de los gobiernos de Colom, Pérez y Morales se han ejecutado una serie de desalojos de población campesina en el norte del Petén principalmente a quienes habitan en el área protegida de la “Laguna del Tigre” por lo tanto es posible que algunos de ellos hayan sido de los primeros pobladores de la región. Hay que tomar en cuenta que cada desalojo conlleva la expulsión, persecución y el desarraigo del campesinado que así como la destrucción de sus siembras, viviendas y pertenecías. Para el caso concreto al cual se hace referencia la población desalojada fue desplazada hacia el territorio mexicano en el estado de Campeche, específicamente en el municipio de Tenosique, lugar en donde desde esos años han estado bajo el asedio del ejército mexicano del otro lado de la frontera, y por el ejército de Guatemala dentro del territorio nacional, el asedio militar binacional que denuncian los campesinos tiene todas las características de la táctica de “yunque y martillo”.

 

Según las publicaciones de Plaza Pública las familias guatemaltecas víctimas del ejército beliceño  que habitan dentro del territorio nacional en las cercanías a la frontera históricamente reconocida pero sin sustento legal desde el punto de vista del derecho internacional y los acuerdos diplomáticos entre el Estado Guatemalteco y el Beliceño, y que por las condiciones de extrema miseria y la falta de tierra cultivable se ven forzados a cruzar esta línea imaginaria llamada frontera, la realidad se convierte en el factor desencadenante de la conflictividad fronteriza en la actualidad.

 

La fuente citada también publica las condiciones de “vida de la población guatemalteca dentro  de la zona del conflicto ubicada en territorio nacional”, éstas condiciones según la memoria histórica personal no se diferencian en nada a las “condiciones de vida del campesino radicado en El Petén a partir de la colonización someramente descrita con anterioridad, también en esta documentación se señala el irrespeto y la manera ligera e irresponsable del “Presidente Constitucional de la República de Guatemala, el Sr. Jimmy Morales” quien en una visita reciente a la región giró instrucciones para solucionar el problema de hambre, abandono, aislamiento y desamparo que vive la población, para el efecto le giró instrucciones al ministro del MAGA para  que enviara un cargamento de “Tilapias”, el ministro cumplió la orden, sin percatarse que la fuente de agua que podría recibir a las tilapias salvadoras por sus dimensiones se podría saturar, hecho que se dio con lo que las disposiciones del “Sr. Presidente” en lugar de contribuir a la creación de salidas definitivas, lo que hizo fue agravar las condiciones ambientales indispensables para la sobre vivencia de la población afectada.

 

Las exigencias del Estado guatemalteco.

 

Las exigencias reales del Estado guatemalteco se centran en la consecución  de una buena parte del territorio beliceño para la satisfacción de las exigencias  de las clases dominantes nacionales y transnacionales expresadas con anterioridad. Esta situación es inaceptable para la Nación Beliceña (cuya existencia es aceptada por Guatemala desde inicios de los años 80), sin embargo las ambiciones desmedidas de las clases mencionadas de manera directa las y los habitantes de “Belice” se las proyectan de manera mecánica a la población campesina que radica en el Petén y que hoy es víctima de una realidad no creada por ellos, en ese sentido el Estado guatemalteco debe plantearse con objetividad lo siguiente:

 

  1. Mantener una posición ecuánime, o sea que ésta debe responder a los intereses meramente nacionales, y no a las exigencias de las minorías que integran a las clases dominantes ya identificadas, caracterizadas y definidas con anterioridad.

 

  1. Aprovechar la oportunidad para emplearse a fondo en la solución satisfactoria para los intereses nacionales en la definición, establecimiento y el trazo de la frontera real entre Guatemala y Belice, además debe garantizar la preservación ambienal y el uso binacional de los ríos fronterizos. Para el efecto a lo largo de la historia hay documentos de referencia que pueden y deben servir de base y de sustento a las propuestas que sobre esta materia se presenten

 

  1. Renunciar a la continuidad de las rutinas históricas de utilizar el problema con “Belice” como instrumento de maniobras políticas para el encubrimiento y manejo de problemas críticos existentes en el país

 

  1. Emplearse a fondo para resolverle integralmente a la población campesina el problema de tierra y territorio, garantizándole al campesinado la estabilidad necesaria, creando condiciones de manejo de esta crisis que generen certidumbres y las garantías para la superación de la pobreza y extrema pobreza a la cual el actual modelo económicos los ha sometido impulsando para el efecto las condiciones políticas, económicas y sociales para alcanzar los grados de  desarrollo que como parte de la población guatemalteca tienen derecho.

 

  1. Sustentado principalmente en los acuerdos de paz “Identidad y Derechos d los Pueblos Indígenas y el de Aspectos Socio Económicos y Situación Agraria debe diseñar y ejecutar la estrategia de solución a la problemática de los campesinos en el territorio guatemalteco a través del Ministerio de Agricultura Ganadería y Alimentación MAGA, la Sec. Asuntos Agrarios, El Fondo de Tierras, el Ministerio de Economía, el Ministerio de Desarrollo y el Ministerio del Trabajo y Previsión Social.

 

  1. Promover y garantizar el respaldo pleno de parte del Estado al movimiento campesino organizado tanto a nivel del Departamento del Petén como a nivel nacional.

 

 

 

Guatemala, 24 de agosto de 2017.

También te podría gustar...

Translate »